Alas y raíces: El trabajo de Ángel Mamallacta en el corazón de la Amazonía
29 Jul 2025Educación ambiental en San Cristóbal: sembrando conciencia para el futuro de Galápagos
03 Feb 2026
Nuevas ranas del bambú andino revelan la evolución en los Andes
02 Feb 2026
Wilson Cabrera: notable redescubrimiento de una especie perdida desde hace mucho tiempo en Floreana
28 Ene 2026
Un Guacamayo Verde Mayor regresa a la vida silvestre
28 Ene 2026
Observa cómo una pareja de guacamayos se turna para cuidar el nido, mientras otros dos sobrevuelan la zona en lo que parece ser un ritual de cortejo. Es una buena señal: el Guacamayo militar ha disminuido debido a la pérdida de hábitat y también porque sus crías son capturadas de los nidos para ser vendidas como mascotas. Los que él observa están anidando de forma segura en una comunidad indígena en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Sumaco Napo-Galeras, cerca de nuestra Reserva Narupa. Estas zonas de amortiguamiento albergan hábitats cruciales para la fauna, y protegerlas es fundamental para mantener la vida silvestre en las reservas y parques cercanos.
Para Ángel, estos momentos son mucho más que simples datos. Al monitorear una especie vulnerable, podemos estudiar sus tendencias poblacionales, aprender qué medidas de conservación son más efectivas y protegerla.
Su pasión por la conservación la lleva en la sangre. Nacido en la provincia de Napo, Ángel creció rodeado de selva, ríos y el canto incesante de los animales que habitan este rincón del planeta. En 2018 se convirtió en guardaparque, inspirado por sus compañeros, quienes le compartieron su amor por las aves. "Me encantó admirar las aves y sus colores. En especial los colibríes, su plumaje, su forma de volar hacia atrás, hacia adelante eso me fascinó".
Desde entonces, su vida cambió: aprendió a moverse en silencio por los senderos, a escuchar antes de mirar y a encontrar belleza en los detalles mínimos. Para él, observar aves en libertad es una experiencia transformadora.
Ángel ha desarrollado habilidades en fotografía de fauna silvestre para documentar las especies que protege. También se ha capacitado en identificación de aves y grabación de vocalizaciones, con un enfoque especial en el monitoreo de especies migratorias.
"Lo que más me inspira es observar aves en su hábitat natural, escuchar sus cantos y ver su comportamiento," dice Ángel. "Cada especie tiene algo especial, y estar presente en esos momentos únicos es lo que me motiva a seguir en este trabajo."
La experiencia y pasión de Ángel se extienden a toda forma de vida en la selva. El año pasado, formó parte del equipo que llevó a cabo un estudio poblacional de magnolias en la Reserva Narupa. Muchas especies de magnolias son raras y están en declive por la deforestación. Nuestro objetivo fue documentarlas para protegerlas y comenzar a restaurar sus poblaciones.
Antes de iniciar el estudio, Ángel recibió capacitación en técnicas de escalada de árboles y recolección de semillas, ya que muchas magnolias crecen a gran altura y requieren habilidades especiales para su estudio.
El experto a cargo de los estudios forestales en Jocotoco seleccionó estratégicamente 15 puntos de muestreo que representan distintos tipos de vegetación, desde bosques primarios hasta pastizales y zonas afectadas por actividades humanas. En cada punto, delimitó una parcela de una hectárea (20 metros de ancho por 500 metros de largo), donde el equipo registró la ubicación de árboles de magnolia con GPS y hojas de campo.
El equipo de Narupa monitoreó las 15 parcelas a lo largo de nueve salidas de campo. Enfrentaron terrenos escarpados y selvas densas, y en algunos casos, les tomó un día entero monitorear solo una parcela. Uno de los hallazgos más interesantes fue el registro de 11 individuos de Magnolia mercedesiarum, una especie en peligro de extinción hallada en la ladera oriental de los Andes y descrita por primera vez en 2018. Este fue el primer descubrimiento de la especie en la Reserva Narupa.
"Fue una de las magnolias más grandes que hemos visto en la reserva", recuerda Ángel, al evocar un árbol imponente que destacaba por su tamaño y belleza entre la vegetación del bosque.
El objetivo de Jocotoco es propagar las semillas recolectadas por nuestros guardaparques y luego plantar esos árboles jóvenes en el bosque, asegurando así el futuro de esta especie. Esos mismos árboles podrían albergar nidos de futuras generaciones de guacamayos militares.
Creemos que la conservación necesita a más personas como Ángel: comprometidas, curiosas y profundamente respetuosas del mundo natural. Apoyar su trabajo es invertir en las personas y en la protección de la Amazonía, y con ello, en la conservación del agua, la biodiversidad y los ecosistemas esenciales para combatir la deforestación y el cambio climático. Cada paso que da, cada nido que protege y cada árbol que planta es una promesa de vida, para quienes habitamos hoy este planeta y para los que aún están por venir. Dona hoy.