Matemática y tecnología apoyando la conservación
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Impulsado por esa pasión, cuando llegó el momento de elegir su camino profesional, Pedro apuntó alto: ingresó a la Escuela Politécnica Nacional, en Ingeniería Electrónica, la carrera más exigente. Sin embargo, pronto descubrió que lo que realmente le interesaba era la Matemática y decidió tomar esa opción que le permitía explorar a fondo los fundamentos matemáticos que explican el mundo.
La transformación no fue solo profesional, sino también personal. "Siempre he tenido obesidad. Y cuando empecé a estudiar el impacto de los alimentos en mi salud, me di cuenta de que todo estaba regido por ecuaciones: la manera en que mi metabolismo respondía, los balances de energía, hasta la distribución de la grasa corporal. Me di cuenta de que las matemáticas no solo eran un ejercicio académico, sino una herramienta real para entender y cambiar mi propia vida", cuenta Pedro.
Esa revelación lo ha llevado a aplicar sus conocimientos y habilidades matemáticas y en programación a diferentes ámbitos como nutrición, epidemiología (propagación del SARS-CoV-2 durante la pandemia en Loja, su ciudad natal), ingeniería de alimentos (perfíl de tueste en la calidad organoléptica del café de especialidad), ingeniería vial (optimización de horarios para cajeros de peajes en el Guayas), ingeniería financiera e inteligencia de negocios en diferentes instituciones del sector, procesamiento de imagen médica y docencia en Matemática en la USFQ. Ahora descifra el pulso de la naturaleza, en Jocotoco, mediante la bioacústica.
Jocotoco utiliza tecnología avanzada -grabadoras de sonido unidas a IA- para la identificación de la vida silvestre así como de amenazas como motosierras y rifles de caza. Hemos recogido más de 730.000 grabaciones de audio, en casi 270 puntos de muestreo de nuestras reservas, de parques nacionales y reservas comunales cercanas. Nuestros modelos de inteligencia artificial han identificado 550 especies: 520 aves y 30 anfibios.
"Uno de los retos en conservación es que no puedes estar en el campo todo el tiempo. Con la bioacústica y la inteligencia artificial, podemos escuchar lo que pasa en los ecosistemas incluso cuando no estamos ahí físicamente, identificando patrones en el comportamiento de la fauna y señales de alerta temprana de alteración del hábitat", explica Pedro. "Cada sonido es una huella digital de la biodiversidad. Algunas especies cantan menos cuando su hábitat está alterado, lo que indica que algo está cambiando".
Aunque gran parte de su trabajo se realiza detrás de una pantalla, Pedro resalta que nada sustituye la experiencia del campo. "Cuando estás frente a la computadora, ves gráficos, datos, espectrogramas. Pero cuando sales al bosque y escuchas en vivo lo que esos datos representan, todo cobra sentido. Recuerdo la primera vez que escuché en el campo a la guacharaca (Ortalis erythroptera), una especie que había estado analizando en espectrogramas. Fue un momento revelador, porque los números se convirtieron en algo tangible, en algo vivo", rememora.
Jocotoco está a la vanguardia de la combinación de grabaciones bioacústicas con IA. La tecnología nos permite medir eficazmente la biodiversidad, estudiar cómo se recuperan los ecosistemas con el paso del tiempo e identificar amenazas para la vida salvaje y sus hábitats.
"No se trata sólo de grabar la naturaleza, sino de convertir lo que parece caótico en información útil para la conservación". Con mejores herramientas, podemos diseñar estrategias regionales de conservación más eficaces. "Lo que más me emociona es que aún hay muchísimo por hacer; la bioacústica es solo una de las muchas aplicaciones matemáticas en la conservación", dice Pedro.
En Jocotoco, vamos más allá de escuchar el pulso de la naturaleza. Cada sonido captado es parte de una historia mayor sobre la interconexión de los ecosistemas y la resiliencia de la vida. Con la ayuda de la ciencia, la tecnología y la inteligencia artificial, estamos descifrando este pulso y buscando las mejores maneras de protegerlo. Tú puedes ser parte de este cambio y ayudar a que más personas, como Pedro, transformen conocimiento en acción para salvar nuestro mundo. Dona aquí.