Explorando la Conservación: Un día en la Reserva Los Petreles con los jóvenes de San Cristóbal
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Para muchos, era la primera vez que veían un Petrel de Galápagos (Pterodroma phaeopygia) y aprendían de primera mano los hábitos de anidación únicos de esta ave. Esto fue especialmente significativo dado que han vivido toda su vida en las islas, donde el petrel es una especie endémica.
En los últimos dos meses, Rubí Cueva y Eduardo Ríos, del Programa Galápagos de la Fundación Jocotoco, han visitado cinco escuelas en San Cristóbal para impartir talleres a estudiantes de 7º año de Educación Básica. Durante estas sesiones, los alumnos aprendieron sobre dos aves marinas emblemáticas: el petrel de Galápagos y el albatros de Galápagos. Las clases abordaron las principales amenazas que enfrentan estas especies endémicas, en peligro crítico según la UICN, como las especies invasoras, las prácticas pesqueras insostenibles, el cambio climático y la contaminación, destacando los desafíos para su conservación.
La excursión marcó el cierre de estas lecciones, brindando a los estudiantes una experiencia inolvidable al visitar la Reserva de Petreles. Durante el recorrido, tuvieron la oportunidad de observar los lugares donde anidan los petreles de Galápagos y conocer de cerca los esfuerzos de conservación dedicados a su protección.
Descubrir la Reserva Petrel
La Reserva Los Petreles se extiende a lo largo de 120 hectáreas, gran parte de las cuales están cubiertas por un denso bosque de Miconia (Miconia robinsoniana), una especie vegetal endémica de las Galápagos. Dentro de la reserva hay siete colonias y 198 nidos de petrel identificados. Este precioso hábitat requiere una vigilancia y un cuidado constantes para garantizar que la población de petreles pueda prosperar.
Tuve el privilegio de acompañar a los dos últimos grupos escolares -el colegio Pedro Pablo y el Liceo Naval- en sus excursiones. El primer día nos recibió un cielo despejado, algo raro en la parte alta, donde la lluvia o la niebla son la norma. En la segunda salida, sin embargo, experimentamos el clásico clima brumoso que añadió un encanto diferente a la experiencia.
El día empezó a las 8:30 de la mañana con un viaje en bús desde las escuelas hasta la reserva. Una vez allí, los alumnos emprendieron una corta caminata por el bosque de Miconia. Guiados por Rubí y Eduardo, observaron dónde anidan los petreles y aprendieron sobre las rutinas semanales de vigilancia que incluyen el control de especies invasoras para proteger a los vulnerables polluelos de petrel. Lo más destacado para muchos fue presenciar la anidación de una pareja de petreles, un espectáculo raro y mágico.
Aprender a través de la aventura
Después de la excursión, los alumnos disfrutaron de un breve descanso antes de organizarse en equipos para participar en una emocionante búsqueda del tesoro. Esta actividad interactiva fomentó el trabajo en equipo mientras resolvían pistas para encontrar una caja del tesoro repleta de recuerdos. Al día siguiente, se entregaron premios a los participantes más embarrados de lodo, reflejando el entusiasmo y la energía de los estudiantes, incluso frente a las inclemencias del tiempo.
Fue gratificante observar la alegría en sus rostros mientras exploraban la reserva, aprendían sobre conservación y transformaban una aventura llena de barro en una experiencia inolvidable. Para muchos estudiantes, ver por primera vez un petrel de Galápagos fue un instante de asombro y una profunda conexión con la biodiversidad única de su hogar.
La excursión no fue sólo una salida educativa, sino también una celebración de la Reserva del Petrel y del trabajo vital que se está realizando para proteger a una de las especies más emblemáticas y amenazadas de las Galápagos. Un agradecimiento especial a las organizaciones que hicieron posible esta aventura: National Fish and Wildlife Foundation, Hurtigruten y Rainforest Trust.
Escrito por: Mara Speece