Protegiendo el mañana de la Amazona Lilacina: Censo y Retos Urgentes
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Nuestra reserva Las Balsas, en el cantón Colonche, en la provincia de Santa Elena, es un lugar seguro para la Amazona lilacina, gracias al compromiso de la comunidad ancestral de Las Balsas y al apoyo de nuestros donantes. La zona cercana al río Piedras, alberga una extensa área de bosque de algarrobos, que se ha convertido en el refugio y dormidero de miles de estas coloridas aves. Además, desempeña un papel fundamental en la conservación de la especie, ya que les ofrece un hábitat clave para su reproducción.
"Nuestros guardaparques realizan monitoreos vespertinos, gracias a su capacitación para contar lilacinas cuando regresan a sus dormideros. Es impresionante ver miles de estas aves volando juntas al atardecer. Desde 2018, los conteos han mostrado fluctuaciones, con picos de hasta aproximadamente 5,000 loras en años como 2022 y 2023, aunque también hay periodos de menor presencia. Nuestro monitoreo ha revelado un patrón estacional: a principios y finales de año, la cantidad de loras disminuye, mientras que entre abril y septiembre se observan mayores números", explica Patricio Mena, coordinador de monitoreo de Jocotoco.
Para obtener una comprensión más precisa del estado de la población de la Amazona lilacina, en junio de este año llevamos a cabo el Censo Nacional de esta especie, aprovechando la temporada en que es más fácil observar y contar a estas aves en su hábitat natural. Con el valioso apoyo de aliados del Ministerio de Ambiente, Reserva Ecológica Manglares Churute, Fundación Probosque Ecuador, Refugio de Vida Silvestre Isla Corazón y Fragata, Zoo Arenillas, Reserva Ecológica Arenillas, Fundación Rescate Jambelí y la comuna ancestral Las Balsas, seleccionamos cuidadosamente puntos de conteo y dormideros, en las provincias de Guayas, El Oro, Manabí y Santa Elena, que incluyeron manglares, bosques secos tropicales y parches de algarrobo. La elección de estos lugares se basó en estudios previos y en la información proporcionada por las comunidades locales, quienes tienen un conocimiento profundo del terreno y han sido testigos de la presencia de la especie en estas áreas.
"En el censo participaron 35 personas de 7 organizaciones aliadas distribuidas en 11 puntos de conteo y dormideros, ubicados en las 4 provincias con registros previos de la especie. La metodología fue sencilla: los conteos se realizaron de 5:30 a 7:30 y de 17:30 a 19:30, coincidiendo con los horarios en que las lilacinas dejaban o regresaban a los dormideros y pasaban por los puntos fijos. En cada punto había dos observadores, uno cubriendo el Norte y Este, y otro el Sur y Oeste. Al avistar lilacinas, registraban la dirección de vuelo y el número de individuos o parejas para evitar dobles conteos, porque había sitios que estaban a menos de 50 km", explica José León, coordinador de investigación de Jocotoco.
Organizamos el trabajo de campo en etapas, lo que nos permitió realizar observaciones detalladas durante varios días en cada sitio. Además, los miembros de la comunidad de Las Balsas participaron activamente en los recorridos y actividades de conteo, contribuyendo de manera significativa al éxito de esta actividad.
"Para calcular los totales, realizamos un conteo máximo simultáneo por día, sumando el registro más alto de cada sitio. Esto dio un total de 4,699 avistamientos y 1,083 individuos, un número similar al obtenido en un estudio de 2020. Sin embargo, ocurrió algo inusual, especialmente en nuestra reserva Las Balsas, donde el máximo fue de solo 549 individuos. Un registro tan bajo no se había visto desde la pandemia, cuando las lilacinas desaparecieron por razones desconocidas. Sabemos que estos números no reflejan la verdadera situación de la población, por lo que realizaremos más estudios para comprender estas fuertes fluctuaciones. Planeamos incluir variables climáticas, disponibilidad de recursos e impactos" puntualiza José.
Los resultados recientes nos señalan la importancia de realizar un segundo censo nacional para obtener una estimación más precisa de la población de la Amazona lilacina y entender mejor sus picos poblacionales en cada zona donde se distribuye. Esto nos permitirá tomar decisiones de conservación informadas y desarrollar planes de manejo que respondan a las necesidades actuales de la especie.
Nuestro compromiso es avanzar en la conservación de la Amazona lilacina con un enfoque técnico y basado en la ciencia. Los censos y el monitoreo continuo en nuestra reserva y otras áreas de distribución son claves para conocer el estado real de la población y ajustar nuestras estrategias de protección. ¡Unamos esfuerzos para asegurar que la Amazona lilacina no desaparezca de nuestros cielos!