Defensores del jaguar: Protegiendo la última población del Chocó

19 Nov 2024
En lo profundo del Chocó de tierras bajas, el jaguar camina cauteloso y su figura imponente se desliza entre la espesura. Como el depredador más grande de América, su rol en el ecosistema es crucial: regula las poblaciones de otras especies y asegura que la naturaleza siga su curso. Hoy, la última población de jaguares de la costa ecuatoriana lucha por sobrevivir, debido a la pérdida de su hábitat  por la expansión de la frontera agrícola y otras amenazas del entorno. En Jocotoco, estamos intensificando esfuerzos para protegerlo, monitoreando su población, movimientos y comportamiento, para asegurar su futuro.Tu apoyo es vital para que el rugido del jaguar siga resonando en los bosques del Chocó y fortalezca el latido de la vida.

 

"El jaguar es una especie sombrilla esencial en los ecosistemas tropicales, ya que su presencia impacta profundamente la estructura y el equilibrio de la cadena ecológica. Como depredador tope, regula las poblaciones de herbívoros, evitando su sobrepoblación y manteniendo el equilibrio entre depredadores y presas. Este control natural es vital para conservar la biodiversidad y la salud de su ecosistema. Además, el jaguar es un símbolo cultural en muchas comunidades, representando poder y conexión con la naturaleza. Protegerlo es salvaguardar un legado que beneficia a toda la región", explica Jaime Palacios, coordinador de paisajes de Jocotoco y biólogo experto en mamíferos grandes.

En el Chocó, se sabe poco sobre la población total o los comportamientos del jaguar. En Jocotoco, estamos intensificando nuestros esfuerzos de monitoreo para aprender más sobre estos majestuosos felinos y cómo protegerlos. En la Reserva Canandé, hemos instalado 46 estaciones de cámaras trampa estratégicamente colocadas a lo largo de senderos y caminos donde hemos encontrado huellas y rastros de jaguares. Cada estación cuenta con dos cámaras, lo que suma un total de 92 "ojos digitales", que se activan mediante sensores cuando un animal entra en su campo de visión, capturando imágenes y videos de la vida silvestre.

Para atraer a los jaguares hacia las cámaras, utilizamos cebos impregnados con feromonas. Cuando un jaguar pasa frente a una cámara, las fotos y videos capturan el patrón de rosetas en su pelaje. Cada patrón es único, como una huella digital, lo que nos permite identificar a los jaguares individualmente. Estas imágenes no solo nos conectan con las historias de los jaguares de Canandé, sino que también nos brindan información valiosa para cuidar y proteger a esta especie icónica.

Jhanry Guaya, un joven biólogo de nuestro equipo, comparte su experiencia: "Durante 36 días intensos, con el apoyo de 16 guardaparques de Canandé y la hospitalidad de familias locales, recorrimos hasta 16 km diarios para instalar cada estación de monitoreo. A pesar de los desafíos, como los bajos caudales de los ríos que nos impidieron usar canoas, logramos completar nuestra misión. Este viaje puso a prueba nuestra resistencia y me permitió valorar aún más la increíble biodiversidad del Chocó".

Actualmente estamos analizando los datos recopilados por nuestra red de cámaras trampa, y esperamos tener los resultados preliminares en diciembre. Esta información nos permitirá estimar la densidad de jaguares, comprender sus movimientos y analizar su comportamiento reproductivo, factores clave para evaluar la viabilidad a largo plazo de la población. Los conocimientos obtenidos guiarán nuestras estrategias para la restauración del ecosistema, la mitigación de conflictos y una coexistencia efectiva entre los humanos y estos majestuosos felinos.

Te invitamos a convertirte en un Defensor del Jaguar y unirte a nuestra misión de proteger a la última población de esta emblemática especie en el occidente de Ecuador. Tu apoyo es fundamental para asegurar un futuro en el que el jaguar, símbolo de fuerza y belleza, pueda continuar recorriendo libre y seguro las tierras bajas del Chocó, dejando su huella imborrable en este hábitat único.

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