La transformación de Floreana: Comunidad y naturaleza en armonía

19 Jul 2024
En el corazón de las Galápagos, Floreana no es sólo el hogar de sus 160 habitantes, sino también un símbolo vivo de la historia y la naturaleza que los rodea. La restauración ecológica de Floreana protege la biodiversidad al tiempo que promueve el turismo sostenible y ayuda a la comunidad proporcionando puestos de trabajo locales.  

Desde el principio, nos hemos asegurado de implicar a la comunidad. "El diálogo ha sido la base de nuestro trabajo en Floreana. La participación activa de la comunidad ha fortalecido cada paso del proceso de restauración", afirma Víctor Carrión, Coordinador de Restauración Insular del Programa Galápagos de Jocotoco, que ha dirigido este proceso. 

Una de las cosas más emocionantes de la historia de Floreana es su famoso sistema de correo "Post Office Bay''. A partir del siglo XVIII, los marineros dejaban cartas en un barril improvisado en la isla, confiando en que otros viajeros las llevarían a su destino final. Este gesto conectó a los marineros con sus hogares y estableció un vínculo duradero entre Floreana y el mundo exterior. Esta tradición de comunicación sigue vigente.

Así lo demuestra el trabajo conjunto de más de una década entre los habitantes de Floreana y las organizaciones que gestionan su restauración ecológica, que colaboraron para crear una visión del futuro de la isla y están de acuerdo con el proyecto. 

El compromiso con la restauración ecológica se tradujo en mejoras significativas de las prácticas agrícolas y las infraestructuras locales. En cuanto obtuvimos el visto bueno de la comunidad, nos pusimos manos a la obra. "Construimos 16 infraestructuras, nueve gallineros y siete establos", dice Víctor Carrión, señalando lo mucho que el proyecto se ha beneficiado de la estrecha cooperación entre todas las partes implicadas. "Esto nos ha permitido deshacernos de ratas y ratones sin perjudicar a las gallinas, ni al resto del ganado del que depende la comunidad".

Deshacerse de los roedores ha aumentado la producción agrícola

Aníbal Altamirano, agricultor local, comparte su experiencia: "Antes obteníamos un 30 o 40% de lo que plantábamos, y el resto se lo comían los roedores. Eso ha cambiado desde que se erradicaron los roedores. Es muy importante que la isla esté libre de roedores".

"Antes plantabas un arbusto de mandioca y crecía la mitad de la planta, lo mismo con el maíz. La mayor parte se la comían las ratas. Es estupendo ver que ahora mis productos llegan sanos", dice Claudio Cruz, nativo de Floreana. 

Max Freire Salgado, otro nativo de Floreana y representante del sindicato de agroproductores, dice que el principal cambio en la isla es la actitud y las nuevas formas de hacer las cosas en la producción. 

"Estamos haciendo algunos cambios en la forma de cuidar el ganado en Floreana.  En otras partes de Galápagos, los animales suelen ser soltados en el campo, pero esto causa problemas cuando el pasto se seca durante la sequía. Aquí en Floreana, ahora mantenemos a los animales en establos, donde les damos hierba picada, melaza y tallos de maíz para comer. Este cambio nos ayuda a mejorar nuestras actividades agrícolas y a proteger el hábitat de la fauna salvaje", afirma Max. "Los agricultores se sienten ahora confiados y entusiasmados con la producción, lo que realmente está ayudando a mejorar la actitud general de la comunidad".

La restauración ecológica de Floreana ha supuesto grandes cambios culturales para sus habitantes. Les ha animado a adoptar prácticas agrícolas más sostenibles y a mejorar su calidad de vida. También ha contribuido a reforzar los lazos comunitarios y ha abierto nuevas posibilidades económicas para la isla. 

Es un gran ejemplo de cómo el diálogo y una visión que vincula a la comunidad y la naturaleza pueden tener un efecto positivo en la vida de la gente y en el paisaje, asegurando un buen futuro para la isla.