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Conservación
   

Retribuyendo a la Naturaleza

14/06/2023
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¿Qué pensarías si te dijera que no necesitas ser rico para apoyar la conservación? Lo que necesitas es la convicción de que la Naturaleza necesita ser protegida para sustentar a la raza humana, la determinación para tomar acción, y una organización confiable y experimentada para canalizar tu apoyo.

Hace más de diez años, mi esposo un programador autodidacta me compartió su deseo de "hacer algo por la conservación". Su convicción de que nosotros, los humanos, necesitábamos hacer cambios en nuestro estilo de vida para reducir la presión que ejercemos sobre el planeta, y el hecho de que la naturaleza siempre había sido una parte esencial de nuestras vidas, despertaron su pasión por protegerla activamente. Sugirió invertir nuestros ahorros en comprar terrenos con bosque primario y preservarlos. Yo, ex profesora de inglés, decidí sumarme a la causa y trabajar por ella como mi nuevo proyecto de vida.

Para entonces ya conocíamos a la Fundación Jocotoco y su modelo de conservación. Habíamos visitado la mayoría de las reservas de Jocotoco con nuestras hijas pequeñas y nuestros amigos más cercanos, y nos sentimos inspirados por su trabajo. Por ello, decidimos seguir su ejemplo y compramos algunas hectáreas de bosque montano para protegerlo. ¡Incluso intentamos crear nuestra propia fundación! Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que no podíamos hacerlo solos. Vimos que no era tan simple como comprar unas pocas hectáreas de tierra virgen y mantenerlas intocadas. Nuestra determinación de trabajar en conservación fracasó porque no teníamos ni el conocimiento, ni la experiencia y el tiempo necesarios para hacerlo por nosotros mismos.

Continuamos siguiendo y admirando el trabajo de Jocotoco mientras "nuestro bosque" estaba abandonado y mi frustración por no lograr desarrollar proyectos a largo plazo en él se profundizaba cada vez más. Años después, gracias al Dr. Martin Schaefer, actual director general de Jococoto, fui invitada a formar parte de su directorio. Finalmente, mi esposo y yo tuvimos la oportunidad de materializar nuestras buenas intenciones y canalizar todos nuestros esfuerzos a través de una organización ecuatoriana que había acumulado éxitos de conservación durante casi dos décadas. Quedó claro que cualquier contribución pequeña que pudiéramos dar a Jocotoco tendría más impacto que todo lo que hubiésemos hecho por nuestra cuenta.

A través de nuestra colaboración con Martin, aprendimos que comprar la tierra era solo la punta del iceberg y que lo que hay debajo es un gran esfuerzo de conservación y una operación muy compleja. Su visión y compromiso nos inspiraron a involucrarnos cada vez más en la realidad de Jocotoco y de su funcionamiento. Cuanto más nos sumergíamos en el trabajo diario, más cuenta nos dábamos de que incluso la más pequeña de las reservas necesita un equipo multidisciplinario para protegerla. Esto incluye guardaparques, administradores de reservas, contadores, biólogos de campo, administradores de proyectos, recaudadores de fondos, personal de limpieza, personal de cocina, entre muchos otros que trabajan junto con un equipo líder de directores, funcionarios y una Junta comprometida. Pero esto no es todo. Para mantener las cosas funcionando en el campo también se necesitan vehículos, combustible, herramientas, artículos de limpieza, artículos de oficina, computadoras, cámaras, GPS, muebles, materiales de construcción, ¡la lista es infinita! Por lo tanto, el apoyo financiero es vital, y nunca suficiente, para sostener esta operación. ¡Todo cuenta! Las pequeñas contribuciones son tan importantes como las grandes cuando se trata de apoyar el gran esfuerzo y el increíble trabajo que Jocotoco realiza para proteger sus 15 reservas ubicadas en todo el Ecuador, las mismas que comprenden diferentes ecosistemas y más de 30.000 hectáreas.

Las donaciones para la conservación pueden venir de muchas maneras, además de la financiación necesaria para la expansión del territorio y las operaciones. Las contribuciones pueden incluir dinero, pero también ser en especie, tiempo y experiencia. Para nosotros, amantes de la Naturaleza, el voluntariado fue nuestra elección. Desde 2018 decidimos trabajar pro-bono en la oficina de Quito. También nos comprometimos a difundir el trabajo de conservación de Jocotoco lo más ampliamente posible para crear conciencia sobre la importancia de proteger el patrimonio natural de Ecuador, uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo.

Después de estos años podemos dar fe de que apoyar la conservación es una de las experiencias más gratificantes y significativas que puede tener un ser humano. Retribuir a la Naturaleza y contribuir a asegurar un planeta saludable para las generaciones futuras es el compromiso más valioso. Entonces, ¿cómo te gustaría contribuir y comprometerte a proteger la biodiversidad en Ecuador?

¡Si nosotros podemos hacerlo, tú también puedes! ¿Por qué no empiezas hoy? Dona aquí

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